Re-cuento
Un niño viajaba entre rosales y plazas grises, contemplando con ojos absortos las siluetas que vagaban por las calles sin sentido y llenaba sus días de sueños y mentiras mientras su diario registraba, más que todo, silencios. Su patio de juegos era ancho y ajeno como la pantalla de un filme repetido n veces con variantes de personajes, parlamentos, tiempos y lugares, en un constante ir y venir que, inmutablemente, regresaban al mismo punto tal como se regresa al hacer un círculo en el mar.
Etiquetas: confesiones, mini-me, poemas, recuerdos











4 viajeros burbujean junto a mí:
buen relato y muy buena música. gracias por tus palabras en mi blog que me emocionan muchísimo. Un beso
Es bueno acompañarte por tus viajes al recuerdo.
besitos
vive y sigue viviendo, falta mucho
un bo
Es cierto, y allí andamos, mis estimadas. Por cierto, no todos los relatos son reales, así como no todos los relatos son relatos. Otra vez yo hablando de lo que mejor conozco.
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